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El ministro de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional de Armenia, Ararat Mirzoyan, pronunció un discurso el 1 de noviembre durante la sesión de clausura del foro “Diálogo de Manama”, titulada “Gobernanza de la seguridad global: inclusión y protagonismo”.
En el debate también intervinieron el ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Baréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani, y el asesor diplomático del presidente de Emiratos Árabes Unidos, Anwar Gargash.
“Distinguidos ministros, Excelencias, estimados colegas,
Es para mí un gran placer y honor dirigirme a esta distinguida audiencia durante la sesión de clausura del Diálogo de Manama de este año.
Como refleja el título de este panel, los Estados suelen clasificarse como grandes o pequeñas potencias, principalmente en función de la extensión de su territorio, el tamaño de su población o su potencial económico. Sin embargo, propondría considerar otro criterio no menos importante.
En este marco, destacaría dos factores.
El primero es el papel que cada Estado elige desempeñar en su región y en el escenario internacional. Independientemente de los recursos de los que disponga, cada Estado puede contribuir a la cooperación o profundizar las líneas divisorias, servir de puente entre los pueblos o convertirse en una fuente de nuevas divisiones. En última instancia, esto no depende únicamente de las circunstancias, sino también de una elección política.
Naturalmente, estas decisiones nunca se toman de manera aislada ni al margen de las realidades históricas y geopolíticas. Son el resultado de una compleja interacción de factores, entre ellos las heridas del pasado, las discrepancias de larga data, los conflictos tanto resueltos como aún pendientes de solución, así como las limitaciones políticas, económicas y de seguridad.
Sin embargo, la cuestión fundamental sigue siendo la siguiente: ¿qué consideraciones deben, en última instancia, orientar nuestras decisiones y definir el rumbo de nuestras acciones?
Para Armenia, la respuesta es inequívoca. Nuestra elección se basa en un compromiso firme con la paz, en la determinación de promover la cooperación y en la responsabilidad compartida de construir un futuro más seguro y próspero.
Somos plenamente conscientes de que la construcción de la paz no es un proceso sencillo ni automático, y de que no puede desarrollarse al margen de los desafíos existentes.
Sin embargo, ante todo, la paz es una elección consciente y estratégica. Requiere voluntad política sostenida, liderazgo responsable y determinación para conducir a nuestras sociedades y a las generaciones futuras hacia un entorno caracterizado por la confianza mutua, la cooperación y la prosperidad, sin permitir que las divisiones y las incertidumbres del pasado predeterminen nuestro futuro.
Armenia hizo su elección estratégica. Estamos profundamente convencidos de que una paz duradera, el fortalecimiento de la cooperación regional y la ampliación de la conectividad constituyen los cimientos de un futuro más estable, seguro y próspero para nuestra región.
En este contexto, la Cumbre de Paz de Washington el 8 de agosto de 2025 marcó un hito histórico en el camino hacia la paz entre Armenia y Azerbaiyán.
El primer ministro de Armenia, el presidente de Azerbaiyán y el presidente de Estados Unidos, este último en calidad de testigo, firmaron una declaración conjunta, mientras que mi homólogo azerbaiyano y yo rubricamos el Acuerdo sobre el Establecimiento de la Paz y las Relaciones Interestatales entre ambos países.
Este importante logro abrió una nueva página y creó oportunidades para transformar el Cáucaso Sur, de una región caracterizada por el conflicto, en un espacio de diálogo, cooperación y posible prosperidad compartida.
Así, la experiencia del Cáucaso Sur demuestra no solo el costo de una confrontación prolongada, sino también las oportunidades que puede generar la diplomacia.
Sin embargo, el compromiso político debe ir acompañado de acciones concretas y resultados tangibles.
Para transformar los principios de cooperación en seguridad y estabilidad duraderas, debemos garantizar que nuestras iniciativas generen beneficios mutuos no solo para los países de nuestra región inmediata, sino también para los socios situados más allá de ella.
La conectividad que crea oportunidades y beneficios compartidos para todas las partes verdaderamente interesadas genera intereses comunes y fortalece el compromiso colectivo de preservar la paz y la estabilidad.
Precisamente este enfoque constituye la base de la iniciativa armenia “Encrucijada de la paz”.
Se trata de una visión inclusiva, especialmente pertinente en un momento en el que países de todo el mundo buscan diversificar las rutas de transporte, fortalecer la conectividad y descubrir nuevas oportunidades logísticas.
En este contexto, el proyecto TRIPP, que se implementará en territorio armenio y contará con infraestructuras ferroviarias, eléctricas, de fibra óptica, petroleras y de gas, desempeñará un papel importante en el fortalecimiento de la conectividad.
Esto ocurrirá no solo entre Armenia y Azerbaiyán o entre los países vecinos inmediatos, sino también entre Oriente y Occidente, y entre Norte y Sur, creando nuevas oportunidades para el comercio regional e interregional y contribuyendo a la diversificación y al fortalecimiento de la resiliencia de las cadenas internacionales de suministro.
El segundo punto es el grado de resiliencia y viabilidad de un Estado.
Armenia ha adoptado un enfoque integral destinado a fortalecer su resiliencia y capacidad de adaptación en un entorno internacional cada vez más complejo.
Esto implica profundizar y diversificar nuestras asociaciones internacionales, ampliar las oportunidades económicas y fortalecer nuestra resiliencia económica mediante la diversificación.
La agencia internacional de calificación S&P señala que el crecimiento económico medio de Armenia entre 2022 y 2025 fue del 7,8%, uno de los más elevados entre los 143 países evaluados por la agencia.
Durante los primeros cinco meses de 2026, la actividad económica creció un 8% en comparación con el mismo período del año anterior, superando las previsiones.
Entre enero y julio de 2026, el indicador de actividad económica aumentó un 7,7%, mientras que solo en julio registró un crecimiento del 17%.
En este sentido, quisiera destacar la importancia que Armenia concede al desarrollo de sus relaciones con los países del Golfo, entre otras cosas mediante la ampliación del comercio, el fomento de las inversiones recíprocas y la identificación de nuevos ámbitos de cooperación mutuamente beneficiosa.
Para concluir mi intervención, permítanme establecer un paralelismo con nuestra propia iniciativa, el “Diálogo de Ereván”.
Se trata de un foro internacional organizado por Armenia cuyo objetivo es promover debates abiertos y constructivos sobre los desafíos regionales y mundiales más urgentes.
En mayo de 2025 nos reunimos bajo el lema “Navegando a través de lo desconocido”, que reflejaba la profunda incertidumbre característica del entorno internacional, una realidad que, creo, resultaba familiar para muchos de nosotros.
Este año, en 2026, elegimos el lema “Atravesando las tormentas”, reconociendo la creciente complejidad de los acontecimientos geopolíticos y los desafíos a los que se enfrenta la comunidad internacional.
Mientras nos preparamos para el próximo foro del Diálogo de Ereván, previsto para mayo de 2027, quisiera aprovechar esta oportunidad para invitarlos cordialmente a acompañarnos en Ereván.
Espero sinceramente que, para entonces, seamos testigos de una mayor estabilidad y previsibilidad en Oriente Medio, así como de nuevas perspectivas de diálogo y paz duradera.
Las tormentas son reales. Pero nuestra elección también lo es.
Podemos permitir que nos dividan o podemos elegir el camino de superarlas juntos, construyendo vínculos más sólidos y encrucijadas que funcionen.
Queridos amigos,
Para concluir y volver a la cuestión central de este debate, quisiera subrayar que, para que la voz de los Estados pequeños sea escuchada y respetada, es esencial no solo que los mecanismos y las normas multilaterales funcionen eficazmente, sino también que cada Estado defina claramente su papel y su visión, establezca vínculos y conexiones mutuamente beneficiosos y, en última instancia, persiga de manera consecuente ese objetivo.
Muchas gracias”.