Presidente de la Asamblea Nacional considera que el retorno de la población de Karabaj como un objetivo de Estado provoca conflictos

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El presidente de la Asamblea Nacional, Rubén Rubinyan, hizo referencia a los discursos de los diputados de Alianza Armenia y aseguró que formular el retorno de la población de Karabaj como objetivo de Estado promueve la lógica del conflicto armenio-azerbaiyano.

Rubinyan respondió a la diputada Kristina Vardanyan en torno a que el documento firmado no menciona las causas que originaron el conflicto.

"Analicemos cuáles son las causas que originaron el conflicto armenio-azerbaiyano. Quiero recordarles que el conflicto armenio-azerbaiyano no comenzó en 1988. Creo que existe un consenso histórico de que el conflicto armenio-azerbaiyano, que duró hasta el 8 de agosto del año pasado, comenzó en 1905. En aquel entonces, se lo conocía como los enfrentamientos armenio-tártaros", indicó Rubinyan.

En su análisis, una de las principales causas del conflicto fue la convivencia de armenios y azerbaiyanos en una misma zona geográfica. Para fundamentar su postura, Rubinyan citó los ejemplos de Bosnia, Chipre, Kosovo y Macedonia del Norte, señalando que los conflictos entre naciones pequeñas y medianas suelen surgir en contextos de convivencia de diferentes grupos étnicos en un territorio común.

Como segunda razón, el presidente de la Asamblea Nacional aludió a la influencia de los imperios en la región.

“No es casualidad que este conflicto comenzara en un momento en que el Imperio ruso atravesaba su mayor crisis: por un lado, una revolución y, por otro, una guerra ruso-japonesa fallida. Por una extraña coincidencia, estos conflictos surgen cuando el imperio tiene problemas, se debilita y, además, tiene dificultades para mantener su influencia en una región determinada”, afirmó Rubinyan.

Según Rubinyan, en 1918, cuando Armenia y Azerbaiyán se independizaron y formaron ejércitos regulares, el conflicto se intensificó, y tras el establecimiento del régimen soviético, se apaciguó. El mismo ciclo se repitió en 1988.

Como ejemplo del fin de los conflictos, mencionó el intercambio de población greco-turca de 1923, señalando que, como resultado, se formaron mayorías compactas en ambos países, que impidieron el surgimiento de un nuevo conflicto étnico interestatal entre griegos y turcos.

“Hemos visto muchas injusticias, dolor, víctimas, sangre. Pero hoy nos encontramos en una situación en la que nosotros, los armenios, vivimos en Armenia; nuestros hermanos y hermanas yazidíes, kurdos, asirios y rusos, así como nuestros queridos hermanos y hermanas de Karabaj, que no son huéspedes en absoluto, están en su patria; mientras que los azerbaiyanos viven en Azerbaiyán. Si queremos evitar reavivar la causa del conflicto, no deberíamos hablar de restaurar la arquitectura que nos lleva prácticamente al mismo estado de cosas que en 1905”, mencionó Rubinyan.

El presidente de la Asamblea Nacional también enfatizó que el deseo de un individuo de regresar a su de residencia anterior puede ser justo desde una perspectiva humana, pero convertir el asunto en un objetivo de Estado, puede tener otras consecuencias.

“Por lo tanto, todas estas conversaciones sobre el retorno de la población generan conflictos. No digo que sea injusto; puede serlo desde una perspectiva humana. Desde la perspectiva de la señora Arega Hovsepyan, por supuesto que es justo: ella puede decir: ‘Quiero volver a mi casa’. Pero cuando se formula como un objetivo de Estado, significa revivir la lógica del conflicto. Proponemos solucionar la situación actual, avanzar y garantizar cien años de paz”, concluyó Rubinyan.

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