Diputado español: “El camino de Armenia hacia Europa es posible, pero requiere una política prudente”
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En una entrevista Armenpress, el diputado español Jon Iñarritu se refirió a la agenda Armenia-Unión Europea, aunque enfatizó que Ereván debe tener en cuenta el equilibrio de poder regional, ya que el acercamiento a Europa puede generar nuevas oportunidades, pero también tensiones, particularmente con Rusia.
Según el diputado, el fortalecimiento de las relaciones entre Armenia y la Unión Europea es un proceso continuo y natural, pero requiere cálculos políticos prudentes.
Sr. Iñarritu, en su opinión, ¿cuál es la razón de la activación sin precedentes de las relaciones entre Armenia y la Unión Europea en los últimos tiempos? ¿Cómo evaluaría el nivel actual de estas relaciones?
Considerando las resoluciones adoptadas por las estructuras europeas, así como las iniciativas del Parlamento armenio, es natural que las relaciones entre Armenia y la Unión Europea continúen profundizándose.
También debemos recordar los lazos históricos y culturales de larga data de Armenia con Europa, así como el importante papel de la diáspora armenia en muchos Estados miembros. A menudo, estas comunidades han servido como puente entre Armenia y Europa. El futuro de estas relaciones debe ser determinado por el pueblo armenio. Si decide acercarse a la Unión Europea, esa decisión debe ser respetada. Si en el futuro Armenia solicita oficialmente su adhesión y cumple con las condiciones necesarias, la Unión Europea debería evaluar la solicitud en función de sus méritos, al igual que la de cualquier otro país candidato.
El 2 de julio, la presidenta de la Comisión Europea visitó Armenia y Azerbaiyán. ¿Hasta qué punto es simbólica la visita de Úrsula von der Leyen y hasta qué punto tiene relevancia práctica? ¿Qué puede aportar a las relaciones bilaterales?
Creo que la visita tuvo como objetivo principal reafirmar el compromiso de la Comisión Europea con la estabilidad, el diálogo y la paz duradera en el Cáucaso Sur. La importancia de la visita fue tanto simbólica como práctica. Esto transmitió un mensaje claro: la Unión Europea pretende seguir involucrada activamente en la región, creando una oportunidad para profundizar el diálogo político, fomentar la cooperación regional y explorar nuevas áreas de cooperación económica, institucional y diplomática con Armenia.
Hemos escuchado mensajes similares de otros líderes europeos.
Hay un amplio consenso europeo sobre la importancia de un acuerdo de paz duradero entre Armenia y Azerbaiyán para la estabilidad y la prosperidad del Cáucaso Sur.
En su opinión, ¿cómo podría la mayor inclinación de Armenia hacia Europa modificar el equilibrio de poder en el Cáucaso Sur?
Una mayor inclinación hacia Europa por parte de Armenia podría contribuir a la diversificación gradual de la influencia política y económica en el Cáucaso Sur. Tradicionalmente, la región estuvo influenciada en gran medida por Rusia, aunque Turquía e Irán también desempeñan papeles importantes. Una mayor participación europea aportaría un socio adicional que podría apoyar las reformas institucionales, el desarrollo económico, la conectividad regional y el diálogo diplomático. Sin embargo, este proceso debe gestionarse con suma cautela.
Relaciones más estrechas entre Armenia y la Unión Europea podrían otorgar a Ereván una mayor autonomía estratégica, pero también podrían generar tensiones con otras potencias regionales, especialmente con Rusia. No debemos olvidar las lecciones aprendidas de Ucrania. Por lo tanto, el impacto final en el equilibrio regional dependerá de si la integración europea de Armenia se percibe como un proceso de cooperación que contribuye a la estabilidad regional, en lugar de una confrontación geopolítica más amplia.
¿Cree que es posible que Armenia mantenga una política exterior equilibrada con éxito mientras profundiza sus relaciones con la Unión Europea y sostiene la cooperación con la Rusia?
Honestamente, creo que será extremadamente difícil. Rusia ha considerado tradicionalmente el Cáucaso Sur parte de su esfera de influencia, y los intentos previos de países como Georgia por acercarse a Occidente tuvieron graves consecuencias.
La guerra en Ucrania hizo más evidentes estas tensiones geopolíticas. ¿Podría Armenia estar sujeta a una presión similar? No podemos ignorar las lecciones aprendidas de Ucrania, ni olvidar que Armenia ya ha pagado un precio muy alto en Artsaj. La Unión Europea no es la OTAN, y unas relaciones más estrechas con Bruselas no deben interpretarse automáticamente como un realineamiento militar o de seguridad.
Sin embargo, también debemos recordar que Turquía es un miembro clave de la OTAN y un actor regional importante, lo que inevitablemente complica las opciones estratégicas de Armenia.
No obstante, me temo que la Rusia de Vladimir Putin no verá con buenos ojos el decisivo acercamiento de Armenia a Europa. Armenia no puede cambiar su posición geográfica y debe tener en cuenta el equilibrio de poder regional. A su vez, es un Estado soberano y debe ser libre de determinar su futuro. Estos dos principios no son contradictorios, pero las autoridades armenias deben evaluar con suma cautela todas las consideraciones políticas, económicas y de seguridad relevantes.
¿Hasta qué punto puede el apoyo económico y los privilegios comerciales de la Unión Europea modificar las oportunidades económicas de Armenia?
Creo que estas medidas pueden brindar un importante estímulo económico y crear valiosas oportunidades tanto para Armenia como para la Unión Europea. Pueden facilitar la inversión, mejorar el acceso a los mercados europeos, apoyar la modernización de infraestructuras e instituciones y fomentar el desarrollo de nuevos sectores de la economía armenia.
En términos generales, estas iniciativas pueden contribuir a forjar alianzas a largo plazo y sentar las bases para futuros proyectos conjuntos. Los beneficios no se limitan necesariamente a Armenia; también pueden contribuir a una mayor prosperidad, conectividad y estabilidad en el Cáucaso Sur, al tiempo que fortalecen la presencia económica y política de la Unión Europea en la región.
Además, no debemos olvidar que Rusia sigue siendo el principal socio económico de Armenia y que Armenia es miembro de la Unión Económica Euroasiática. Estas son realidades estructurales que no se pueden ignorar y que deben tenerse en cuenta en cualquier acercamiento futuro con la Unión Europea.