Primer ministro se refirió al regreso de prisioneros detenidos en Azerbaiyán y personas desplazadas de Nagorno Karabaj
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El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, mencionó que, tras la publicación del texto acuerdo sobre el establecimiento de la paz y las relaciones interestatales entre Armenia y Azerbaiyán, las teorías conspirativas “se derrumbaron como un castillo de naipes”, al tiempo que los ciudadanos armenios aceptaron con satisfacción el texto rubricado del acuerdo.
A su vez, añadió que también existen críticas sustanciales.
“La primera se refiere a la falta de inclusión de la cuestión de nuestros compatriotas encarcelados en Azerbaiyán en el texto del acuerdo de paz. Las negociaciones sobre el texto del acuerdo comenzaron en la primavera de 2022, y realizamos importantes esfuerzos para incluir esta cuestión. Sin embargo, a medida que las negociaciones se prolongaban, nos dimos cuenta que incluir el tema de nuestros compatriotas cautivos en Azerbaiyán en el texto del acuerdo podría interpretarse como que su regreso es un asunto posterior a su firma y ratificación, y no nos guiamos por esa premisa. Y como resultado de no guiarnos por esa premisa, 58 de nuestros compatriotas han regresado del cautiverio desde el inicio de las negociaciones sobre el texto del acuerdo de paz, y si la cuestión se hubiera dejado en manos del acuerdo, esto podría no haber sucedido”, enfatizó el primer ministro.
Pashinyan añadió que se está realizando una enorme labor diplomática para resolver este asunto lo antes posible. La segunda crítica sustancial, según el primer ministro, consiste en que el texto rubricado del acuerdo de paz cierra la cuestión de Karabaj.
"En respuesta a esta crítica, debo recordarles que en marzo de 2025 hice una declaración sobre esto en la Asamblea Nacional y, posteriormente, me dirigí al pueblo con un extraño llamado como primer ministro. Dije que no debíamos continuar con el movimiento de Karabaj, y que gobernaría Armenia con esta lógica de no continuar con el movimiento de Karabaj, y si el pueblo no estaba de acuerdo, insté a llevar adelante una revolución.
El pueblo, es decir, ustedes, queridos ciudadanos, no hicieron una revolución porque comprendieron, como yo, que la paz es imposible sin cerrar la cuestión de Karabaj, que esta cuestión fue utilizada simplemente por ciertas fuerzas como una herramienta para impedir la independencia, la soberanía y el establecimiento y desarrollo de un Estado armenio", añadió el mandatario.
Respecto a las personas desplazadas de Karabaj, Pashinyan afirmó que declaró públicamente en más de una ocasión que no considera realistas sus ideas sobre el retorno.
“En general, considero que el debate bilateral sobre el retorno de las personas refugiadas desde el inicio del conflicto en Armenia y Azerbaiyán es un factor peligroso que perjudica la paz entre ambos países. Los intentos bilaterales de abordar estos temas no beneficiarán a los refugiados, sino que se convertirán en una nueva fuente de tensión entre ambos Estados. También he compartido esta opinión con Bakú. Y pienso que es un tema peligroso y perjudicial para la nueva paz.
Mi opinión es que quienes discrepan de esta estrategia, quieran o no, se ven obligados a reavivar el conflicto. Muchos conflictos, incluido el de Karabaj, comenzaron con la discusión de cuestiones humanitarias y culturales —aparentemente inocentes y simples—, y recordamos en lo que se convirtieron y, lamentablemente, todos lo vivimos en carne propia.
Nuestra interpretación del futuro de nuestros compatriotas desplazados de Karabaj es la siguiente: Con nuestro apoyo y el de la comunidad internacional, deberían asentarse en la República de Armenia y vivir, crear y establecerse aquí como ciudadanos de pleno derecho de Armenia”, concluyó Pashinyan.