Primer ministro: “Iré a Etchmiadzin cuando me sienta suficientemente purificado”
3 minutos de lectura

El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, se refirió a su participación en misas y a su intención de visitar la Santa Sede de Etchmiadzin y remarcó que no lo considera un acto político ni público, sino un camino espiritual.
“No necesito el apoyo de nadie en mi relación con Dios, porque asisto a las misas, no a manifestaciones.
Asisto a las misas y me alegra que otros también lo hagan, porque, como ya he dicho, es importante para mí. Lo es para mí, así como para los miembros de nuestro equipo político que creen en Dios.
Acepto que todos en Armenia tienen libertad de credo: algunos pueden creer en Dios, mientras que otros pueden tener opiniones diferentes. Pero para mí, es mi camino hacia la renovación espiritual y moral, y me alegro por quienes asisten a las misas”, indicó Pashinyan.
Pashinyan añadió que continuará participando en las misas y visitará la Santa Sede Etchmiadzin cuando se sienta suficientemente purificado.
“Estas misas son muy importantes, porque, yo formulé y planteé esa agenda, y seguiré fiel a ella. Pero este es un proceso vivo, donde se entabla un diálogo: con el público, con cada persona y con Dios.
¿Por qué decidí participar en las misas? Porque, como ya dije en una de mis transmisiones, creo que se trata de la renovación espiritual y moral de nuestro santuario sagrado, la Santa Sede de Etchmiadzin. Y para lograr esa renovación y entrar al santuario sagrado, primero debemos purificarnos.
Este es para mí un camino de purificación, para alcanzar la meta. Mi tesis es que constantemente hablamos de una comunidad de valores, pero no podemos tener una comunidad de valores si nuestro santuario sagrado, el epicentro de nuestro sistema moral y de valores, está contaminado.
Pero en estos análisis, comprendemos que todo esto sucedió en nuestro propio entorno, con nuestro permiso. Sucedió porque lo permitimos. Fuimos testigos de todo, y por ser testigos, también participamos.
Si decimos que otros no son dignos de nuestro santuario sagrado, entonces debemos admitir que primero debemos ser dignos nosotros. Por eso vamos a misa.
Por eso comulgo y seguiré comulgando. Por supuesto, iré a la Santa Sede cuando me sienta suficientemente purificado”, concluyó el primer ministro